España Mundial 2010

ESPAÑA. Tras una de las mayores crisis que ha vivido La Roja y en medio de una transición, celebramos el aniversario del gran momento de nuestra selección. A pesar de que el fracaso en este Mundial nos tiene sumidos en una gran decepción, es el momento de recordar otro campeonato del mundo. El disputado en 2010 en Sudáfrica y que se llevó España exhibiendo un juego que maravilló al planeta fútbol.



La Roja disputó aquel 11 de julio la final frente a los Países Bajos, en la que se sobrepuso al juego sucio neerlandés y terminó ganando gracias a un inolvidable gol de Andrés Iniesta en la prórroga. Precisamente, el manchego es uno de los pocos jugadores presentes en aquel partido que estuvieron también en Rusia, junto a Piqué, Sergio Ramos y Busquets. Además de Pepe Reina y David Silva que, aunque no disputaron la final, si fueron convocados al Mundial.

Solo seis supervivientes de aquella hazaña. De los cuales, además, uno ya se ha retirado de la selección (Iniesta), otro aseguró que lo haría tras Rusia 2018 (Piqué) y otros tres ya cuentan con más de 30 años (Sergio Ramos, Reina y Silva). En cuanto al resto, ahora cuentan con herederos. Algunos dignos, como Isco, que ha heredado la magia con el balón de Xavi. Y otros no tanto, como el portero De Gea, que solo hizo una parada en el Mundial, cuando su antecesor, el Santo Iker Casillas, fue uno de los héroes de Sudáfrica.

Del ‘tiki-taka’ al ‘gili-taka’

Pero lo que más ha cambiado, sin duda, es el estilo de juego y las sensaciones que transmite la selección. 2010 fue el punto álgido de la mejor etapa de la selección española, cuya táctica de toque, posesión de balón y verticalidad, conocida popularmente como ‘tiki-taka’, volvía locos a todos los equipos a los que se enfrentaba. Un sistema ideado por el seleccionador Luis Aragonés y perfeccionado en el Mundial por Vicente del Bosque.

Sin embargo, ocho años después, se ha querido mantener a toda costa esta idea de juego, quedándose totalmente desfasada. En Rusia pudimos ver una degeneración absoluta de este estilo, con un equipo que tocaba solo por tocar, sin sentido, sin objetivo, sin ambición. Los españoles tenían el balón pero, ¿para qué? Para nada. El ‘tiki-taka’ se covirtió en ‘gili-taka’ y muchos claman por una renovación del estilo.

La RFEF y una nueva era

A todo esto hay que unir los cambios vistos en la Federación. Del polémico presidente Ángel María Villar hemos pasado a otro aún más polémico: Luis Rubiales. Además, también han pasado tres seleccionadores diferentes que recogieron el testigo de Vicente del Bosque a partir de 2016: Julen Lopetegui, destituido a dos días del Mundial tras fichar por el Real Madrid, Fernando Hierro, solución de emergencia para el campeonato, y el recién nombrado Luis Enrique.

Mucho ha cambiado la selección española desde aquel gran momento. Quizás demasiado o quizás demasiado poco. Pero lo que está claro es que, ocho años después de aquel Everest futbolístico de España, hemos pasado al inicio de una nueva era. Y ojalá que sea tan gloriosa como la de esos años. Rusia ya ha quedado en el pasado. Próximos objetivos: la Eurocopa continental de 2020 y el Mundial de Qatar 2022.

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