efecto Marco Asensio
@Madrizblanco

OPINIÓN. Nadie duda de su calidad, pero su efecto y liderazgo en el Real Madrid es etéreo y no acaba de cristalizarse. No derriba la puerta de manera definitiva para dar un paso adelante y presentar su candidatura como un superclase. Reúne todas las condiciones para ello, pero no acaba de romper. Me refiero a Marco Asensio. 



Fue uno de los señalados tras la fuga de Cristiano Ronaldo y la no llegada de un megacrack. En teoría, iba a ser junto a Bale de los más beneficiados. El efecto se vería a corto plazo. En el caso del balear tendría más protagonismo en el once titular. Además, bajo el padrinazgo y complicidad de Julen Lopetegui. De esta manera sumaría más partidos consecutivos saliendo desde el inicio y eso le ayudaría a despegar. Convertirse en uno de los futbolistas más mediáticos del cuadro merengue. Incluso se barajó que podría heredar el ‘7’ de Cristiano Ronaldo.

Como todas las pretemporadas, Marco Asensio la comenzó como un cañón. Mostró su repertorio y artillería en la International Champions Cup. Empezaba el curso como un tiro. Como en los dos anteriores tras sus exhibiciones ante el Sevilla en la Supercopa de Europa (2016) o contra el Barcelona en la Supercopa de España (2017). Cierto que en el curso pasado lo alargó unas semanas más. Ahí está su doblete al Valencia. Pero luego, el efecto Marco Asensio se desvanece. Cierto que luego apareció con grandes destellos y golazos. Aquel al Sevilla en el Pizjuán en Copa, otro Las Palmas en Liga o ese al Bayern en Champions League.

Con Zidane se convirtió, dependiendo de las circunstancias, en el decimotercer jugador. Ahora, Con Lopetegui es uno de sus habituales. Ya no tiene la excusa de que no juega con asiduidad. El efecto no se está viendo. Cierto que en el arranque liguero fue protagonista por tres penaltis que le hicieron o tras su hat trick a Croacia. Ahí se cortó la conexión. Su aportación en el juego merengue no se ha visto. Es nula. Sobre todo, en un momento en el que Isco está lesionado y Modric aún ha cogido la onda.

Marco Asensio está ante la oportunidad de su vida. Convertirse en uno de los iconos blancos, pero no termina de hacerlo. Ante Sevilla, Atlético o CSKA tuvo la oportunidad de lucirse, pero pasó desapercibido. En el derbi, Dani Ceballos le adelantó y le robó los minutos de protagonismo. Antes, testimonial golito al Espanyol. Con actuaciones esporádicas no basta. Debe tener continuidad. De él se espera mucho. Tiene calidad y un cañón en la izquierda.

Puede que algunos le hayan hecho un flaco favor. Que le hayan encumbrado mucho antes de tiempo. Y que hayan descorchado la botella de champán con demasiada antelación, pues ya se sabe que el efecto del gas tras su apertura se desvanece en escasos segundos. Esperemos que no sea el caso de Marco Asensio.

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