fiesta

ESPAÑA. El empate entre Croacia e Inglaterra (0-0) invita a la fiesta. A la que se puede montar en el Benito Villamarín el lunes. Porque un triunfo de La Roja ante el cuadro británico -ya se ganó en Wembley- significaría la clasificación de los hombres de Luis Enrique a la fase final de la recién nacida competición. La Liga de las Naciones.



Incluso unas tablas contra el cuadro británico sellarían el virtual pasaporte. Los croatas necesitarían entonces ganar por seis goles o más a España en el último partido del grupo para evitar el liderato final de la selección española. Y viendo el rendimiento del combinado de Luis Enrique se nos antoja casi imposible. Sin prepotencia, simplemente ajustándose a la realidad.

Inglaterra tuvo el partido en su tejado. Pero no hubo fiesta británica. Los palos y el meta croata, Livakovic, evitaron el triunfo anglosajón. Tuvo minutos, por cierto, una de las sensaciones del fútbol europeo. Jadon Sancho disfrutó de segundos y los podrá repetir en Sevilla. No así Stones y Henderson, que vieron tarjeta amarilla y se la perderán. La fiesta de octubre.

Empate y viva la fiesta

Si algún resultado beneficiaba a La Roja era el empate. Y las tablas se produjeron en Rijeka y sin público. Por mor de una sanción UEFA. Un partido que revivía una de las semifinales del Mundial de Rusia del pasado verano. En aquella ocasión se impuso el combinado croata. No hubo revancha, pero sí un empate. Y Luis Enrique se frota las manos. Lógico.

Luis Enrique y toda la afición española. Porque un triunfo contra la selección inglesa nos metería en la fase final de la primera Liga de Naciones. Y ese choque tendrá lugar el próximo lunes y en Sevilla. En el terreno de juego del Betis, en el Benito Villamarín. Una fiesta que nos puede volver a colocar entre los mejores del Viejo Continente. Y del planeta fútbol. ¡Vamos España!

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