Ganar con carácter también llena al madridismo

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caracter real madrid
@cristiano

En Ipurua es cuestión de sacar carácter. Es así como se ganan allí los partidos. El Éibar es un equipo que no se arruga, aprieta y exige un montón. Todo el que pasa por allí le toca sufrir de lo lindo. Y el Real Madrid no fue una excepción. Tras la exhibición del Parque de los Príncipes tocó ponerse el mono de trabajo. Guardar el frac en el armario. En Ipurua había y debía echarse al fango. Pelear cada balón, meter la pierna, tener paciencia para sacar el violín y que luego Cristiano apretase el gatillo.

El cuadro blanco tardó en entrar en juego. El balón lo tenía y movía el cuadro armero que imponía su ley de juego directo. Cuestión de echarle narices, testiculina y jugar con cabeza. Cierto que Keylor Navas solo tuvo que desviar un tiro lejano en el primer tiempo, pero se jugaba más en territorio blanco. Tocaba apretar los dientes y sacar carácter. No amilanarse ante el brío armero.

En un robo de Modric, el croata sacó por fin el violín. Pase con el exterior de su pie izquierdo al hueco que Cristiano mandó a las redes armeras. Con una definición letal. El partido se encarrilaba e invitaba a un Real Madrid que podía matar con huecos y a la contra. Cierto que pudo hacerlo. Sobre todo, un una mano salvadora de Dmitrovic a un disparo de Cristiano. En la segunda parte repetiría el meta croata.

Cristiano sacó su carácter 

Un despiste en la marca en un córner provocó el empate. Falta concentración. Había que remar de nuevo. Las dudas de la flaqueza del carácter de los jugadores blancos se disiparon rápidamente. Seguían metidos en el partido. Luchando y peleando cada balón. Metiendo más intensidad.

Evidente que la calidad y clase de los merengues debía equilibrar la balanza de su lado. A seis minutos del final, bingo. Dani Carvajal sacó su carácter al interceptar un balón. A continuación, Modric sacó el violín de nuevo al combinar con el lateral que dibujó un pase perfecto al corazón del área. Allí, emergió Cristiano que mostró su carácter ganador. Cabezazo a la red. 1-2. Si en París se ganó por calidad en Éibar se hizo por carácter. Y al madridismo también le pone hacerlo de esta manera. Ver a los suyos que no arrugan que lo dan todo por el escudo ante un rival que les aprieta.

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