Zidane quema tarde las naves y hunde la Copa

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zidane negativo
@realmadrid

Lo fácil en un día como hoy, en el que el Real Madrid se ha despedido de la Copa y del triplete, sería cargar las tintas en Danilo. Pero hoy no ha sido su peor partido, pero como está gafado le pasa de todo. Su última proeza fue convertir un paradón de Casilla en un gol a favor del Celta. No, Danilo no fue el culpable de la eliminación del Real Madrid. El culpable tiene otro padre y vive mucho más adelante, cobra más y tiene bula del entrenador. Sí, del entrenador, porque Zidane ayer empezó bien, pero a la hora de retocar el equipo en la segunda parte lo hizo tarde y mal.

Es difícil comprender como Benzema pudo acabar el partido de Balaídos. Estuvo a punto incluso de volver a hacer la del Sánchez Pizjuán, perdiendo el último balón del que disponía el Madrid de reparar la eliminatoria. Y la bula viene de su compatriota. Es evidente que Zidane no acierta siempre. Ha demostrado que lo hace muchas veces, pero no siempre.

Acertó, por ejemplo, con el plan inicial, hasta cierto punto sorprendente. Casemiro fue el central de un 3-5-2 donde Sergio Ramos hacía de central derecho y hasta recordaba sus días de lateral diestro. La banda derecha era para Danilo, la izquierda para Asensio e Isco tenía libertad.

 

Cristiano la tuvo para adelantarse

La primera jugada ya demostró que el Madrid, o al menos parte de él, creía en la remontada. Sacó de centro el Celta y el primero que fue a presionar como un poseso fue Isco mientras Benzema y Cristiano silbaban. El malagueño también fue el primero que puso a prueba a Sergio Álvarez en el minuto 6 con un tiro al que le faltó algo de fuerza.

Que la remontada era posible pero poco probable quedó claro en el minuto 26 con la doble ocasión de Cristiano Ronaldo. Un cabezazo suyo, o de Cabral, lo respondió de manera espectacular el portero celtiña, pero el balón le dio una segunda oportunidad al caer en su pierna izquierda. Le faltó nervio al luso y el rechace lo mandó al palo. Tampoco estuvo fino Iago Aspas poco después y en el minuto 35 nos perdonó la vida en un garrafal fallo de Casemiro que le regaló el balón y el delantero vigués se asustó ante Casilla.

Precisamente el portero blanco fue el mejor del equipo e impidió al Celta coger ventaja tiempo antes. Incluso evitó el remate de Guidetti a filo del descanso, pero con tan mala suerte que el rechace pegó en Danilo. Al brasileño le dio por reir y hasta cierto punto es comprensible. Mejor así, que llorar. A partir de ahora todo le tiene que ir bien porque es difícil acumular más errores propios o devenidos.

 

Los cambios, tarde

Sergio Ramos tenía razón. Ese gol no significaba nada y quedaban aún 45 minutos para conseguir dos tantos y al menos forzar la prórroga. Zidane no movió piezas y en la segunda parte el Celta mantuvo con tranquilidad el resultado durante el primer cuarto de hora. El tiempo jugaba a su favor. Así paso, que no hubo noticias en ningún marco hasta que en el minuto 62 Cristiano aprovechó una falta para colársela a Sergio Álvarez por su palo.

El central de Camas tuvo la igualada en la eliminatoria poco después en otro telemétrico pase de Kroos, pero giró en exceso el cuello y el balón se fue por centímetros. Parecía que en el Madrid había los que buscaban la remontada y los que no estaban para tanto trote. Cristiano echó a perder una contra clara en el 73. Pese a todo, en cualquier momento podía llegar ese segundo tanto sobre un deplorable césped de Balaídos donde el balón corría con pesadez.

Zidane no vio que el equipo necesitaba fuelle. Si la segunda parte hubiera sido un monólogo blanco, un asedio constante, poco se podría objetar. Pero no fue así y por eso es difícil entender porqué el francés esperó hasta el último cuarto de hora para quemar las naves. Lucas Vázquez entró en el 76 y Morata lo hizo en el 80. A Mariano le dio bola a partir del 89. Tarde y mal.

 

Lucas acalló la Rianxeira

Al menos la casta y la cara al partido y a la eliminatoria nunca se le perdió. Ni siquiera cuando en el 85 Wass definió con maestría una dejada de Jozabeb buscando el contrapié de Casilla. Balaídos cantaba la Rianxeira pero otro gallego, Lucas Vázquez, la calló por unos minutos al empatar.

Al Madrid y en particular a Zidane le faltó un poco más de atrevimiento y decisión en la segunda parte. Buscar en Mariano o en Morata más minutos de hambre, algo que Benzema pocas veces tiene. El chico está, si acaso, para otras cosas, pero no para heroicas. En 15 minutos Morata tiró una vez a puerta. Tarde, pero lo hizo. En todo el partido, Benzema, ninguna.

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